Tras cuatros años, seis meses y tres días, podía afirmar que era oficialmente publicista. ¿Debía alegrarme? Lo sé, ha pasado mucho tiempo y nadie entiende nada. Bueno, yo tampoco. Ni siquiera aún estoy segura de entender quién soy. Tras cuatro años y medio en la universidad muchas cosas habían cambiado, pero en realidad, la esencia seguía siendo la misma. Salí de mi pueblo deseando comerme el mundo, y parecía que lo único que había pasado era que el mundo me había ido devorando poco a poco mientras disfrutaba de mi sufrimiento.

Para que os hagáis una idea, en esta elipsis de cuatro años, todo lo interesante que me pasó se puede resumir en una palabra: nada. Ahora es cuando miro atrás y me doy cuenta de lo inocente que era… comerme el mundo decía, sí. Más bien lo que me había comido eran los bollos del Mercadona. Eso sí, no sé si sería el estrés o el agriamiento de mi carácter, pero más que engordarme, parece que los bollos me hicieron adelgazar.

Bueno, en realidad, puede que esté exagerando, habían pasado cosas, pero nada que merezca lo suficiente la pena como para siquiera mencionarlo. Estudiar, estudiar y estudiar. Poco dinero para gastar, compañeros de piso insufribles, fiestas increíbles -eso sí fue algo bueno-, y algún que otro viaje por Europa algo “accidentado”. Aunque gracias al cielo, seguía -y sigo- teniendo cerca a Andrea y Cris. Eso no había cambiado y me alegro.

Por aquellas fechas, me mudaba a mi propio apartamento -por fin- y a pesar de que el tiempo me había convertido en una persona algo pesimista, no podía evitar tener una sensación de que algo iba a cambiar… esperaba con todas mis fuerzas que fuera a bien.

El apartamento ya estaba básicamente decorado por completo, los años de universidad trabajé bastante la verdad, y mis ahorros me habían permitido alquilarme un pequeño hogar muy acogedor en Malasaña, de estilo retro -las paredes de ladrillo me encantan-, y decorarlo como me dio la gana básicamente.

Había estado más que puteada por compañeros de piso asquerosos, que no paraban de montar fiestas y no eran capaces de limpiar el baño. No me malinterpretéis, a mí también me gustan las fiestas, pero si son en casa del vecino, mejor. Además, tener un espacio para vivir yo solita me parecía lo más guay del mundo.

Os estaréis preguntando por qué no compartí piso con Cris y Andrea, o con mis amigos de la universidad. Pues bien, algo en lo que no caí cuando estaba tan contenta porque todas ibamos a estudiar en Madrid, fueron las distancias. Madrid es grande, muy grande, y nuestras universidades han resultado estar cada una en una punta, así que lo de compartir piso no resultaba nada factible.

Con respecto a mis amigos de clase, todos, absolutamente todos, son de Madrid, por lo que viven en sus casas. Lógico. Bien elegido Sofía.

Aquella tarde habían venido Cris, Andrea, Hugo y su novio Iván a ayudarme con la mudanza. Iván es bailarín, y Hugo y él se conocieron cuando los dos se presentaban a un casting para un nuevo musical que se estrenaría en Madrid. Al parecer las pruebas de bailarines y músicos se hacían al mismo tiempo, y a Hugo e Iván les tocó juntos. Mientras Hugo tocaba el piano, Iván bailaba, y así fue todo, “flechazo” nos dijo Hugo. Ahora hasta viven juntos. Ya sabéis lo que pienso yo de todo esto del “amor a primera vista”… pero bueno, me vino bastante bien porque gracias a que Hugo se mudó con Iván, descubrí que el apartamento de al lado se alquilaba. Ahora tengo de vecinos a dos locas que me preparan la cena y con las que me río como una niña.

–El día que me mude, quemaré todas mis cosas –Cris estaba harta de desembalar.

–Os debo a todos una cena, gracias por ayudarme.

–No te preocupes Sofía, este será nuestro nuevo lugar de reunión. Es una pasada de apartamento –Hugo miraba a su alrededor con los ojos como platos.

–Hablando de cenas, ¿has pensado algo por tu cumpleaños? –Andrea estaba colocando mis películas en la larga estantería de madera que separa el salón-cocina de mi pequeña oficina.

–La verdad es que no… no tengo ganas de celebrar nada, no ha sido un buen año…

–¡Pues con más razón! ¡para empezar lo mejor posible el que viene! Podríamos ir a 80 Grados o a Maricastaña… -Cris sacó su móvil y empezó a leer una interminable lista de bares y restaurantes que había ido visitando durante los últimos meses. Solo le faltaba un tenedor propio para hacerse crítica gastronómica.

–Perdona Sofía, ¿cuándo es tu cumpleaños?- Iván aún se estaba aprendiendo nuestros apellidos… para saber nuestros cumpleaños…

–Este viernes, Iván –le dije sonriendo.

–El mismo día que empiezas en el trabajo ¿no? –no se le escapaba una, la verdad.

–Exacto.

Recién presentado mi proyecto final de grado, ya había recibido una oferta de trabajo en Fille Magacine, una revista de moda que cada día tenía más y más seguidores. No exagero. Estaba teniendo un crecimiento espectacular. Es una revista que da gran importancia a la promoción a través de redes sociales e internet, y al ser tan nueva y juvenil, atrae a gran cantidad de público. Habían empezado a expandir su departamento de publicidad y necesitaban a más gente. Supongo que mis dotes creativas les molaron.

–Esa revista es una pasada –Andrea seguía colocando películas y libros Ya tienen casi un millón de seguidores en Instagram, es impresionante lo que puede mover la moda y un diseño de página bonito.

–También hacen reportajes muy interesantes –intervino Hugo.

–Sí, pero a mí me interesa la ropa la verdad –Andrea seguía a lo suyo.

–¿Estás nerviosa por empezar? –Iván era un encanto.

–Ahora mismo estoy bastante tranquila. No sé cuáles serán mis tareas exactamente, pero creo que va ser entretenido… me gusta la revista, me gustan las redes sociales, diseñar, la moda… al menos el entorno ya me gusta –me reí.

–Bueno ¿entonces reservo donde quiera? –Cris insistía en el cumpleaños.

–En serio, qué pesada eres… –le dije mirándola a los ojos, sin pretender ofenderla.

Y tú qué seca y agradable puedes llegar a ser al mismo tiempo… ¡es increíble! –se llevó las manos a la cabeza– pero me da igual lo que digas, tu cumple lo celebramos todos.

About Author

You Might Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *